MONÓLOGOS GRACIOSOS

LOS IDIOMAS

Escrito por monologosgraciosos 24-05-2011 en General. Comentarios (3)

Hoy voy a hablar de los idiomas. Dicen que los idiomas son muy importantes, que es importante dominarlos y saber cuantos más mejor. Pues bien, yo se hablar cuatro idiomas: El primero es el castellano, el segundo el manchego, que es uno de los que mejor domino con palabras como "arrea", "acho", "ejque", etc., el inglés nivel medio, que no soy yo el único que lo habla, eh, que todos los que han presentado alguna vez un currículum sabe hablarlo, o al menos eso dicen... ¡Y sin apuntarse a cursos ni nada! Aunque lo de saber inglés se demuestra hablandolo, claro está, porque yo tengo un amigo que ha estudiado una carrera de filología inglesa y la ha sacado con matrícula de honor, pero el otro día se nos acercan unos "guiris", sí, sí, este típico individuo con el pelo naranja, piel blanca, numerosas pecas repartidas por la superficie facial y que cuando va a la piscina del hotel siempre, siempre, siempre se baña con una camiseta blanca por las rodillas,... bueno, el caso es que iba con mi amigo y se nos acerco un "guiri", que nos dice: Do you speak english? Cualquiera que haya visto la peli de ET cuando el niño se encuentra con el extraterrestre se puede imaginar como se me quedó la cara. A continuación miré a mi amigo como diciendo: Venga, venga, tu que has estudiao' filología... Y mi amigo: Ye... Yes. Y yo no sé que le pasó que en un segundo se le olvidó todo lo que había aprendido de inglés durante 5 años de carrera. Y ya por último un idioma que aprendí sin quererlo: el portugués. Sí, sí, el portugués. Todo comenzó ese día en el que, por primera vez,... probé los cereales. Bueno, en realidad también cuando probé las galletas, el bizcocho, el zumo... Tú coges la caja de las galletas, bueno, perdón, de las bolachas e intentas buscar por algún lado qué ingredientes lleva el zumo, pero en vez de llevar piña, lleva ananás, en vez de llevar plátano, lleva maçã, ¡Y así todas las malditas palabras que ese maldito trozo de cartón doblao' tiene "ejcritas! Ah, perdón, me a vuelto a salir la vena manchega. Porque si en vez de en portugués estuvieran escritos en manchego todo el mundo lo entendería mejor. Por ejemplo, yo después de comprar llego a mi casa y digo: "Acho, Ejque he comprao' un ejcalope en el Erojqui...". Que dicha en portugués, está frase perdería categoría: "Acho, é que eu comprei um vieira em Eroski" En fin, amigos, que mi conclusión es que los idiomas no sirven pa' na'.

¡Muchas gracias! ¡Thank you! ¡Muito obrigado! ¡Ale, a atender cada uno sus majuelos!

SOY UN VAGO

Escrito por monologosgraciosos 24-05-2011 en General. Comentarios (5)

Bueno, amigos, otro monólogo escrito por mí. Espero que os guste.

 

Yo soy vago por naturaleza. Soy de lo que se quedan veinte minutos más en la cama cuando se han despertado. Y de los que dicen:

-Cinco minutos más.

Y se quedan dos horas. Pero si te pones a pensar, no soy tan raro. Cada vez hay más gente vaga. Es más, creo que todos nacemos vagos. Por eso las empresas se ven obligadas a hacer productos para vagos. Por ejemplo, el mando de la puerta de la cochera. ¿Quién tiene ganas de salir del coche, abrir la puerta de la cochera y volver al coche? Nadie. Y cuando estás tumbado en el sofá y quieres cambiar de canal. Da mucha pereza levantarse, ¿no? Entonces coges el mando a distancia: un gran invento. Si el mando a distancia no existiera, los vagos nos habríamos visto en la necesidad de inventar la escoba a distancia. Sí, sí. Todo el mundo lo hemos hecho alguna vez: Coges la escoba, y con mucho cuidado cambias de canal dándole a los botoncitos que tiene la tele. Pero, claro, estás viendo la tele y te das cuenta de que te falta algo: la cerveza y las patatillas fritas. Para que eso no pase, yo lo que hago es montarme un campamento en el sofá del salón. Me llevo la cerveza, las patatillas, la escoba, y un bote. Sí, han oído bien: un bote. Para no tener que levantarme cuando me estoy meando. Eso sí, si estoy viendo otro canal que no sea TVE, porque con lo de quitar la publicidad me han jodío' la meada que echaba yo en cada intermedio.

Y ahora se preguntaran: ¿Y qué haces cuando tienes hambre?

Muy sencillo, amigos: utilizo otro invento para vagos: la TermoMix. Ese aparatito que metes todos los ingredientes y a la hora te saca hecho un buen potaje. Que pensandolo bien, la TermoMix es como nuestro cuerpo a la hora de las comidas: Tu te metes al cuerpo todos los alimentos separados y salen juntos, en forma de mierda.

Otro síntoma de vaguería viene a la hora de vestirse y desvestirse. Los vagos nos quitamos los zapatos sin desabrochar, e intentamos ponernos los pantalones con zapatillas, que cuesta el doble de tiempo, pero es más cómodo.

Un día estaba tumbado en el sofá y de repente llamaron al teléfono.

-¡Mierda, el teléfono!-pensé.

Tenía que levantarme, pero no quería. Espere diez segunditos, porque si no era nada importante colgaría. Pero no, el teléfono seguía sonando a los diez, y a los veinte, y a los treinta...

-Tío, tienes que levantarte-me dije.

Y me levanté. Si, si, me levante.

-¿Diga?

-Buenas tardes, soy Marisa, le llamo de Telefónica. ¿Se encuentra en casa el señor Sergio?

-No, me encuentro cansao', no te jode.

Y colgué. Eso sí, me llevé el teléfono a mi campamento en el sofá.

Y de repete suena una alarmita: Pin, pin, pin... Es la TermoMix. Te levantas a trompicones con un dolor de espalda que no puedes con él y vas a la cocina. Piensas en comerte el potaje en la TermoMix. Te la intentas llevar al salón, pero pesa mucho, a si que no te queda más remedio que echarlo en un plato y llevartelo al salón.

"Din-Don"

-¡Mierda, la puerta! ¡Pues que le den por saco, yo no le abro que el telefonillo no me lo puedo traer al sofá!

IR DE COMPRAS

Escrito por monologosgraciosos 24-05-2011 en General. Comentarios (1)

Este es un monólogo escrito por mi. Es el primero que escribo, así que tendrá fallos pero espero ir mejorandolos poco a poco. Aquí va:

Odio ir de compras. Porque no hay cosa mas mentirosa que ir de compras. Todo está lleno de mentiras. Sin ir más lejos, por ejemplo tu mujer te dice:

-Hoy vamos a comprar al Centro Comercial.

¡Cuidado! Ahí va la primera mentira.

Tu la miras con mala cara y ella te dice:

-Si sólo va a ser un ratito…

¡Segunda mentira! Siempre dicen "un ratito y al final echas toda la tarde en el Centro Comercial"

Porque los hombres vamos a comprar y las mujeres van de compras. La diferencia es que tú vas a comprarte unas zapatillas y un par de camisas, y ellas van a comprar lo que vean. Dan vueltas y vueltas. Pasan tres veces por la misma tienda y las tres veces miran lo mismo. Por fin, después de dar más vueltas que los caballitos de la feria para en una tienda. Y ahí viene la segunda parte: a buscar. Media hora buscando hasta que encuentra lo que quiere. Ahora se va al probador a probárselo. Y tu, como no, le sirves de perchero. Te ves ahí rodeado de mujeres comprando y sujetadores mientras sujetas toda la ropa de tu novia.

-Pasa un momento, cariño- te dice ella.

Y tu pasas ahí pareciendo un perchero andante.

-¿Cómo me queda?

-Oh, muy bien, cariño.

¡Tercera mentira! En realidad piensas: ¡Fatal! Pero a una mujer nunca se le lleva la contraria, porque luego te las guardan. Y ahí va ella todo convencida de que es Angelina Jolie. Le paga a la dependienta, que tiene una cara de mala leche… y entonces por fin te vas…¡de esa tienda!

Al salir te dice tu novia:

-¿Te has fijado en la cara de mala leche que tenía la dependienta?

-Normal, ¡si le has dejao’ la tienda peor que si hubiera pasao’ una manada de elefantes por encima!

-¿Me estás llamando gorda?- te dice ella cabreada.

-Nooo, cariño, si tu estás muy bien.

¡Otra mentira! Y ya van cuatro.

Y esa es otra de las muchas cosas malas que tiene ir de compras, que siempre que se prueba algo te pregunta:

-¿No me ves muy gorda? He engordado, ¿verdad? Si es que claro, todos los días me tienes comiendo pizzas…

¡Pues no te las comas, ya me las comeré yo!

En una de esas interminables vueltas que dais por el Centro Comercial encuentras una tienda de zapatos de hombre, y pasas a comprarte tus zapatillas. Pasas y coges las primeras que ves que te han gustado y mientras te los pruebas ves venir a tu novia con veinte cajas de zapatos.

-Pruébate estos mocasines, que te van muy bien con el uniforme del trabajo. Pruébate estos, que se llevan ahora. ¡No, no, mejor estos! ¡O estos!

-Tu déjame, coño.

-Pero déjate aconsejar, que tu no tienes ni idea de lo que se lleva.

-¿Y a mi que mierda me importa lo que se lleve? Yo lo que quiero es llevar yo unos zapatos.

Pero al final, misión fallida: te acabas llevando los veinte pares de zapatos que te ha dicho tu novia.

Seguís con vuestra ruta, y tres tiendas más adelante ella se para y pone la cara que puso cuando vió el final de Titanic.

-¡Mierda! ¡Mira esta chaqueta: veinte euros más barata y más bonita! Si es que siempre me estás metiendo prisa… Si me hubiera venido yo sola…

-¡Pues no haberme dao’ por saco para que me viniera, que más a gusto estaría yo ahora mismo viendo al Madrid!

Cuando ya parece que se va poniendo bien la cosa es cuando os acercáis a la sección de televisores. Y piensas:

-¡Por fin puedo ver como va el Madrid!

Pero te llevas un chasco al ver que en vez de el partido tienen puesto a una chica que se quedó embarazada a los quince y que le está pidiendo perdón a su madre.

-¡Me cago en El Diario de Patricia!

Total que seguís para adelante, tu con tu cara de mala leche, y tu novia que parece un agente del FBI, mirando a todos lados, con mirada amenazante y con esas gafas de sol negras…

Pasáis al lado de un bar y entonces miras de reojo a la tele.

-¡Mierda, va perdiendo!

Tu novia te mira.

-Pero, ¿Qué te pasa, hombre? Alegra esa cara, que estamos de compras.

¿Y ese es un motivo para alegrarse? Pues ya me has cabreado aún más.

-Vamos a la tercera planta, que ahí si que tienen cosas buenas.                                                                                             

Y os vais a las escaleras mecánicas. Pero claro, hasta que llegas tienes que pasar otra vez por todas las tiendas, porque está colocado todo estratégicamente: las escaleras para subir en una punta y las escaleras para bajar en la otra, de tal forma que si quieres subir o bajar tienes que pasar por todas las tiendas. Cuando vas por las escaleras ves a niños agarrados de la mano de sus padres con cara de tontos, que parece que nunca han subido por unas escaleras mecánicas. Cuando llegas a la tercera planta, te dice tu novia:

-Me voy al Zara, ¿te vienes?

-Y una mierda.

-De verdad, ¡qué grosero eres! Anda espera aquí que no tardo nada.

¡Quinta mentira!

Y piensas:

 -Eso mismo dijiste antes de salir de casa y llevamos aquí ya cuatro horas.

Entonces, como no tienes otra cosa que hacer te vas a la tienda te televisores y, sin que te vea nadie, cambias de canal y pones el fútbol.

En fin, amigos, que si no fuera por las tiendas de televisores, ¿Quién aguantaría una tarde entera en un Centro Comercial?

¡Viva la tele! ¡Y el Madrid!